jueves, 6 de abril de 2017

La Carrera de la Calificación Crediticia Latinoamericana, según Standard and Poor's (a abril del 2017)

La reciente mejora (de B- a B) de la calificación crediticia a Argentina por parte de la agencia Standard and Poor's (una de las tres más grandes del negocio, junto con Moody´s y Fitch) constituye una excelente ocasión para revisar cómo van en la referida materia los países de la región latinoamericana.

El más destacado es Chile, que con una calificación de AA- se halla a cuatro escalones de distancia de sus más cercanos seguidores, y a sólo tres de alcanzar la categoría máxima de triple A.

Le siguen el Perú y México, ambos con rating BBB+, pero con nuestro país exhibiendo una perspectiva estable, superior a la del país azteca, que es negativa, y por ende implica el riesgo de una próxima degradación si su situación económica actual sufre deterioro.

Después aparecen Panamá, Colombia y Uruguay, los tres con calificación BBB, y con ellos se cierra el grupo del Grado de Inversión, correspondiente a los países que, por desarrollar políticas económicas más adecuadas, que les permiten una mejor disponibilidad fiscal y una mayor capacidad de pago de sus deudas, gozan de mejor reputación en la comunidad financiera internacional, y con ello acceden en mejores condiciones a los créditos y a la inversión extranjera.

Ya en el grupo siguiente, del mucho menos prestigioso Grado de Especulación, aparecen en primer plano Paraguay, Bolivia, Brasil y Guatemala. El gigante brasileño, que hace pocos años se hallaba a la par del Perú, hoy se ubica en esa rezagada posición debido a los serios desequilibrios que su política heterodoxa generó en su economía, propiciando desconfianza en la comunidad financiera global.

Posteriormente se ubican varios países centroamericanos, y luego Argentina, que merced a los importantes esfuerzos de estabilización que viene efectuando su gobierno instalado a fines del 2015, está comenzando a recuperar, como lo señalamos en el párrafo inicial, parte del terreno perdido en la última década.

Y como no podía ser de otra manera, la lista la cierra Venezuela, con una calificación ínfima, que refleja la nula confianza de la comunidad internacional en el gobierno actual, que no sólo ha generado en el país la inflación más alta del mundo, sino también ha sumido a su actividad productiva en una terrible depresión, situación mucho más grave que una simple y pasajera recesión.

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